miércoles, 26 de enero de 2011

Salida de emergencia

Y por qué no empezar diciéndo lo que jamás pensaría
o encontrándome de bruces con la Fantasía (opus 111) de un corazón
-mal acostumbrado- a los encuentros fortuitos
a los hombres con gabardina y antorchas en los ojos
a los sobresaltos, a los precipicios, al rubato respiratorio
de mi exasperado metrónomo cardíaco.

Por qué no seguir retorciendo palabras como cuando tenía 14 años
y el corazón a medio hacer
(como ahora)
pero ardiendo en instantes y en historias
que en principio -y en fin- solo sucedieron entre compás
y compás
de espera.

Por qué no terminar pensando en lo que jamás diría
y viajar lejos
hasta llegar a la cámara magmática de este extraño poema
que me mira
que me asusta
que me habla en susurros que ni entiendo
que no encuentra la salida
y perdido se cuela en el poema vecino:
Ese que habla de los volcanes y los incendios.

Y es que la primera montaña que explotó, exuberante y hermosa,
cuando vió horrorizada, el hiriente efecto de su océano ígneo
se avergonzó hasta cambiar de nombre y condición.

Los habitantes de estos versos se refugian en mi pecho
revolviéndose asustados ante la inminente explosión.
Y yo me pregunto por qué tanto escándalo
después de todos estos años viviendo en los alrededores
de un volcán despierto.

viernes, 21 de enero de 2011



Hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste

luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?

Charles Bukowski